jueves, 17 de octubre de 2013

Crónica del día Anti McDonalds



Hoy, 16 de Octubre, quisiera dedicar esta entrada a la que fue la 1ª Campaña Vegana de Difusión por el Día Internacional Anti McDonald’s. ¿Por dónde empezar? Hmm… Debo recordar que en el año 2006 nos reunimos miembros de un Colectivo Anarkista en esta fecha para protestar afuera de un local de McD, pero fue una iniciativa anti capitalista más bien, y ningún miembro era Vegano ni vegetariano. Luego de ello jamás se repitió, y desde que co-fundé el grupo Veganos Ecuador el año pasado, sabía que esta fecha no podía volver a pasar desapercibida. Hasta hoy.

Nos encontramos 4 amigos justo a las 17H00 (incluyendo a Diego, el único de quienes estuvimos en el 2006), preguntándonos cuántos más vendrían y si serían puntuales, el día estaba muy oscuro a esa hora (muy inusual en Guayaquil), así que decidimos empezar sin preámbulo antes que el ocaso nos cubriera con sus sombras.
Esta vez decidí no ingresar al local a repartir volantes como lo hice antes, nos dedicamos a “volantear” a las personas que pasaban por ahí mientras alzábamos nuestros carteles y tratábamos de “atrapar” a los clientes que entraban y salían del McD. Luego de media hora un compañero tuvo que retirarse, pero 2 más se unieron a mi novia Liz, a Jacob y a mí en la campaña. Poco a poco las personas se detenían a mirar/ leer los carteles y a preguntarnos el por qué del “relajo”. Y es impresionante cuánta desinformación existe en nuestro medio, cuánta gente ignora no sólo los métodos de explotación animal, sino también como McD. depreda nuestra Amazonía, cómo esa compañía se lucra de nuestro tercer mundo, el hambre que se podría erradicar en tantos pueblos si se aprovecharan tantas áreas fértiles malgastadas en pastoreo de reses que serán asesinadas por la demanda de carne, y cómo la publicidad nos engaña con la propaganda de la “cajita feliz”, vendiendo su veneno con la fachada de ayuda social a los niños sin recursos. Porque es sólo eso: una simple fachada. Hubo 3 empleadas jóvenes de McD. que al salir de su turno se acercaron a conocernos, y no sabían NADA del mensaje que compartíamos!

Llegaron más compañer@s y para entonces el administrador del local salió a preguntarme si “teníamos autorización” para lo que estábamos haciendo, a lo que lógicamente respondimos que no la necesitábamos, porque la Constitución del país no condena la libertad de expresión en la vía pública, el código penal no lo penaliza mientras no haya daños a  la propiedad o a terceros. Así que el furibundo empleado entró de mala gana y ya sabíamos que los policías no tardarían en llegar.

Al oscurecer ya éramos suficientes para llenar la angosta vereda que bordea el establecimiento, la gente se agrupaba moderadamente y cada uno de nosotros hablaba con diversos grupos. Yo entregué volantes a cada auto que ingresó al parqueadero de McD, y entre todos nos encargamos de que cada peatón, taxi y bus que pasara, se enterara de esta importante fecha y de nuestra causa.


La Policía llegó al caer la noche, 3 oficiales nos preguntaron las típicas interrogantes: causas de la iniciativa, grupo al que representábamos (o que nos ENVIABA!). E intentaron “hacernos entender” que estábamos causando prejuicios a le empresa y a sus clientes. A diferencia de otras ocasiones en que hemos tratado con policías o metropolitanos, éstos estaban demasiados agresivos verbalmente, y trataban constantemente de amedrentarnos. Pero lo que más nos enfureció fue que, al notar ellos nuestro conocimiento de las leyes y la Constitución, quisieron tratarnos como a tontos, con amenazas de aprehendernos si no les entregábamos nuestra identificación, y exigiéndonos que nos moviéramos del lugar porque una llamada al 911 se había quejado de nosotros! Tuvimos una larga discusión con altibajos hasta que se alejaron momentáneamente. 


Media hora después, llegó una camioneta con más oficiales a exigirnos la retirada, pero nosotros ya éramos más, y no teníamos ni la más mínima intención de rendirnos ante ellos. El superior del piquete me dijo que entraría a hablar con el Gerente de McD para conocer su opinión, y que saldría después a encararnos de nuevo. Le dije claramente que le pidiera la verdad, y que el gerente responda francamente si habíamos ofendido a sus empleados o amenazado su propiedad. Mientras, varios policías nos preguntaron con curiosidad acerca del motivo de la campaña. ¡Ninguno de los que habían llegado conocían el motivo de la llamada de emergencia! Y muchos se admiraron de conocer nuestra causa, nuestros motivos. Varios incluso me dijeron: “Yo nunca como en McDonalds”. A los pocos minutos salió el superior y se apostó en la entrada del restaurante mirando con atención nuestra difusión, no pasó mucho tiempo hasta que subieron a sus motos y camioneta y se retiraron diciéndonos que “si seguíamos así calmaditos sin molestar mucho, estaba chévere”, ¡Y se fueron tan rápido como vinieron! ¡Sentimos un júbilo enorme! Cantamos victoria y redoblamos fuerzas con los tambores, corneta y proclamas anti McDonalds.

Un momento de gran satisfacción que deseo recordar fue que, entre tanta gente que habló conmigo detenidamente, hubo un transeúnte que al terminar nuestra larga plática (que abordó tantos temas!) me dijo: “Chévere, no sabía nada de esto. Me iba a comprar una hamburguesa pero ya no lo haré”, y se marchó con distintos flyers, felicitándonos y muy interesado en aprender más en Internet. No puedo describir lo grandioso que es descubrir que has llegado a la conciencia de alguien más, alguien que recién conoces y que te ha tomado más atención que la gente a quien hablas todos los días.

Pasaban las 19H00 y los administradores nos observaban desde la puerta de entrada, encolerizados. Sabían que no podían decirnos nada, y eso los enfurecía. Me alegró saber que les causamos un verdadero dolor de cabeza, y que supieran que hay mucha gente en contra de toda la injusticia que representan. Y me pregunto si realmente les incomoda ver gente despertando consciencia, o simplemente juegan su rol de empleado fiel.
Se nos acabaron las volantes, y muchos estábamos muy cansados realmente. Acordamos quedarnos hasta las 19H30, y terminada la jornada nos despedimos con una inmensa alegría por dentro.

¿Qué más podría añadir? Mañana me tocará afrontar una multa por faltar al trabajo.
Me apenó que algunos conocidos que esperaba, nunca llegaron, pero me encantó conocer miembros de otras agrupaciones que se nos unieron por amigos en común, y que están dispuestos a volver a cooperar. Hubo una pequeña niña que nos filmó con su Tablet a cada uno mientras el papá nos decía “Ya le he dicho que no debe comer en McDonalds!”. Una de nuestros miembros le preguntó: ¿Te gusta comer en McD.? Y la pequeña respondió: “Ya no”, mientras observaba con atención cada cartel. ¡Fue algo tierno y emocionante a la vez!

Siempre es grato saber que eres un grano de arena en un cambio global en nuestro entorno. Ser consciente que mientras te levantas decidido a compartir un importante mensaje, más gente aprende de la injusticia que nos envuelve, de las mentiras con que nos mal educan desde niños, y de la mala informan de los medios de comunicación.

Estoy consciente que ser VEGANO es sinónimo de ACTIVISTA. A diario, no sólo en las calles, en las aulas, oficinas, entorno familiar, siempre es necesario difundir, compartir conocimiento y seguir aprendiendo, informándose para informar. Descubrir y ser descubierto. No cesar en la lucha y mantener nuestra convicción y principio ético y moral ANTE TODO.
Siento mucha gratitud hacia l@samig@s que comparten esta visión con nosotros (Liz y yo), y que nos acompañan. A ell@s está dedicado este post. ¡Un Abrazo Fuerte!

Demian.







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