domingo, 10 de junio de 2012

ASÍ FUE...!!!!





Esta nota la realizo para kienes me escribieron por el accidente en bicicleta que tuve a inicios de Mayo. Ahora que ya puedo escribir con ambas manos (aunque con una ligera molestia en la izquierda, mi mano afectada), detallaré lo sucedido y lo que pienso sobre ello.
El miércoles 2 de Mayo aproximadamente a las 9:30 A.M. me dirigía en mi querida bicicleta desde Sauces 2 a Sauces 3. Cada vez que me dirijo al local de Foto Irene donde trabaja mi querida Liz, tomo la Av. Isidro Ayora hasta la Benjamín Carrión y subo la loma que cruza Sauces 9. Circulaba por el carril derecho obviamente, oyendo en mi iPod el último álbum de Misfits “the Devil’s Rain” a volumen leve (nunca uso un volumen excesivo en la calle), y me detuve en el semáforo que está en la intersección de la calle José Ma. Egas, al pie de los bloques Apanor. Ahora pienso que si me hubiera “pasado la roja” mientras no había autos, no me hubieran chocado. Reconozco que antes me cruzaba cada roja que podía y me metía y saltaba donde podía, por eso tuve varias caídas y roces con otros autos. Pero desde que tomé el curso de conducción de Aneta, respeto toda señal de tránsito y semáforo que veo, no invado ninguna zona peatonal y mantengo distancia con los carros en la calle. Pero esa mañana, un auto que esperaba el cambio de luz también, chocó contra la llanta trasera de mi bici cuando el semáforo cambió a verde y apenas había avanzado unos pocos metros.

El choque fue en una fracción de segundos, luego supe que ese imbécil intentó pasar entre otro auto y yo, junto a mí había varios autos parqueados al lado derecho de la calle y el espacio era mínimo para que él pudiera pasar entre el otro conductor y yo. Debió esperar a que yo avanzara y después seguir, pero no. El muy estúpido quiso pasar por donde no cabía y me chocó. Afortunadamente el carro no iba a mayor velocidad, pero el golpe fue suficiente para literalmente lanzarme volando hacia delante de mi bicicleta. Ni siquiera sentí el golpe en sí, me sentí lanzado hacia arriba y luego caí a la calle apoyándome en mis manos y resbalando sobre mi costado izquierdo. Pensé que había sido otro “roce” con un auto (en ese rato no distinguí nada). Al caer a la calle no noté mi bicicleta detrás de mí, intenté levantarme y no pude, me dolían tremendamente los brazos, las piernas, la espalda y el culo. Sólo pude recoger mis piernas para evitar que otro auto me las aplastara (ese es un temor enorme que siempre he tenido).  Mi cabeza no sufrió daño gracias al casco que llevo siempre. (Creo que ahora compraré más implementos de seguridad). Yacía caído frente a la entrada de un restaurante, y de ahí salieron 2 personas que me ayudaron a levantarme y a recoger mi bicicleta. Tenía la rodilla y el hombro izquierdo con raspones que sangraban y dolían mucho, revisé mis manos y no tenían ni la más mínima señal, sin heridas, sólo sucias. Otras personas se acercaron a curiosear, entre ellas el conductor que me chocó, no sabía que era él cuando me preguntó “cómo estaba”. Se lo veía muy asustado y me habló pausadamente, luego de saber quién era me fue difícil reaccionar de manera violenta como hubiera sido usual. Me preguntó si la bici estaba bien, y le verdad estaba de maravilla, es una re vieja montañera noventera que ha aguantado mucho y no se le soltó ni un solo radio de la rueda. Lo maldije por lo sucedido y estúpidamente no pensé en el maldito SOAT que pudo haberme ayudado, la verdad yo creía que el SOAT era para beneficio del conductor únicamente, he sido muy ignorante en ello. Le dije que no requería ayuda y como me sentía bien a pesar de todo, monté la bici de nuevo y me alejé. Al pasar los minutos empecé a sentir un dolor en la mano izquierda que fue aumentando cada vez más. Al llegar a mi destino lavé y curé los raspones, con el paso de apenas 10 minutos, notamos que mi mano empezó a hincharse cada vez más, el dolor aumentaba y sentía como si se cortara la circulación de la sangre en esa zona. Lo extraño es que no tenía ni una sola herida, ni un raspón, pero la mano se hinchaba y dolía rabiosamente. Como dice la canción de Christina Rossenvinge: “Los golpes más duros, no dejan señal”. Antes del  mediodía, mi mano izquierda ya parecía la mano de Dave Grhol en el video de “Everlong”. Era insoportable. 

No tuve fractura afortunadamente, y al día siguiente ya podía caminar sin cojear. Pero no podía utilizar la mano para NADA. Necesitaba ayuda para vestirme, atar los zapatos, cada cosa que realizas con dos manos me era tan difícil. El 1er día ni siquiera me bañé por el dolor, Liz me ayudó a bañarme al 2º día! Inyecciones, pastillas, vendajes y parecía que no se bajaría nunca la maldita hinchazón, de verdad supe lo que es vivir “manco” por 2 semanas.

Ahora bien, he pensado nuevamente en lo grave que es la maldita prepotencia y arrogancia de los conductores de autos. En una ciudad donde millones cruzamos estas torcidas y sucias calles, en donde todos tenemos igual de derechos civiles, ¿Por qué demonios ellos piensan que siempre merecen la preferencia? Es impresionante la cantidad de veces que vemos cómo irrespetan los semáforos en rojo y los “pasan” tan descarada y desesperadamente como si fueran a perder la vida si no lo hacen, cuando es todo lo contrario! Y de verdad me pregunto: ¿Realmente todos llevan TANTA PRISA?? ¿Por qué todo el maldito mundo va siempre apurado? ¿Cuál es la paranoica desesperación de pisar el acelerador innecesariamente? ¿Estas son las personas a quienes la CTG otorga licencias de conducir? Seguramente creen que el simple hecho de sentarse tras un volante les otorga alguna clase de inmunidad cual diplomático en suelo extranjero! Y quisiera preguntarle a alguno de ellos: Mientras sujetas el volante de tu flamante pendejada de carro, ¿Deja de tener importancia la vida de los demás? ¿Un peatón no merece tu atención? ¿Un ciclista merece ser chocado ó empujado a la vereda? ¿Un auto más pequeño no tiene más preferencia que tú? Recuerdo cada vez que me insisten con el cinturón de seguridad al subir a un auto (algo que suelo olvidar), pero la misma persona que me lo sugiere, al instante “mensajea” desde su celular mientras conduce e incluso habla con él. ¡Mi instructor de ANETA (la escuela de manejo) usaba su celular mientras manejaba conmigo al lado!!! Los agentes de la CTG que “resguardan” el tránsito conversan por celular mientras manejan sus motos! Es común verlos con ambas manos al timón de la motocicleta y la cabeza inclinada de lado sujetando con la cara el celular contra el hombro. ¿Qué carajo podemos esperar de nuestra “civilizada sociedad”?? ¡La maldita policía se pasa los semáforos en rojo e invaden la zona peatonal mientras patrullan las calles! Los he visto tantas veces!
Tuve suerte en no sufrir ninguna fractura ni desgarro muscular grave, aún así me amarga haber pasado por ello. Pero lo que más me cabrea es que haya sido mientras hacía algo que disfruto sobre todas las cosas: montar mi bici. Recuerdo el accidente que tuvo La Flaca Guerrero mientras corría en La Puntilla realizando su entrenamiento, y del desgraciado que la chocó y se fugó tan campante. ¿Por qué alguien irresponsable puede violentar la felicidad de tu recorrido diario? Ella sí tuvo consecuencias duras, imagina tener que usar dientes postizos a los 32 años! AQUÍ UN ENLACE DE SU NOTICIA: http://ecuadorecuatoriano.blogspot.com/2011/05/maria-teresa-fue-atropellada-pero-se.html

Este año se han registrado numerosos accidentes contra ciclistas en el país, los Diarios publicaron acerca de Salomé Reyes y su trágica muerte en Quito. Ha habido más víctimas que han sobrevivido para contarlo. El programa “La Televisión” realizó un reportaje sobre ello que adjunto aquí. Cientos de personas indignadas protestaron en la capital (la protesta en Guayaquil fue justo 2 días después de mi accidente) para exigir sanciones más fuertes contra los conductores, mayor seguridad y control de las unidades de transporte, y sobre todo, la creación de vías exclusivas para ciclistas como se puede gozar en otros países como Holanda donde el uso de la bicicleta es tan difundido y respetado. ¿Qué nos diferencia de ellos? ¿Acaso un europeo tiene mayor nivel de cultura y respeto que un ecuatoriano? ¿Acaso la vida del prójimo no es valiosa para el ecuatoriano común? ¿Por qué está tan arraigado en la mente del Ecuador aquel pensamiento de “el sabido hace lo que quiere”? Realmente no sé si aquí llegaré a gozar de un mayor respeto y tolerancia, o si tendremos vías exclusivas y seguras para ciclistas. (Las vías de la Metro Vía son invadidas a diario por incautos conductores!). Pero no puedo simplemente olvidarme de montar mi bicicleta y pedalear cada vez que deseo ejercitar, trasladarme entre ciudadelas o despejar mi mente! No puedo permitirme el PRIVARME de algo tan importante para mí sólo porque al ecuatoriano común no le interesa respetar a los demás. NO! No, no y NO! No nos pueden obligar a vivir con miedo. Reconozco que aún siento temor de montar, pero sé que no dejaré de hacerlo. ¿Soy yo acaso quien debe dejar de hacer lo que hago bien? NO! Eres TÚ, conductor irresponsable quien debe empezar a hacer las cosas bien y respetar la vida! Eres TÚ quien debe considerar la vida de los demás como la propia! Sé que en Ecuador un cambio de conciencia es casi una utopía, pero estoy siempre dispuesto a romper ataduras y no dejar de hacer lo que más disfruto. Así que seguiré pedaleando mientras haya un horizonte delante de mí y aire en mis pulmones que me impulse. No dejaré de hacerlo.