miércoles, 26 de enero de 2011

Yo no quiero volverme tan Loco...






La multitud aullando ensordecía mis oídos, los cuerpos se apretaban cada vez más unos contra otros. La noche nos cubría con su negro manto mientras en el escenario brillaban las luces al compás de cada una de las canciones que él interpretaba, en el más grande, armonioso y caótico show que esperé por años. 

Danzamos deliberadamente con saltos rituales y un ligero Mosh que nos chocaba amigablemente, la loca alegría se podía distinguir en cada uno de los asistentes. Recuerdo que me dijiste que te alegraba tanto verme tan endiabladamente feliz y liberando adrenalina mientras gritaba las canciones de memoria más fuerte que nadie más. Te veía sonreír, y esa satisfacción me causaba mayor emoción.

“Rezo por Vos”, y Charly juntaba sus manos simulando una plegaria al cantar: “Abracé la cruz al amanecer, entonces rezo…”

“Pasajera en Trance”, otra de mis favoritas, y la más hermosa canción que he escuchado en nuestro idioma con una melodía para sucumbir en el más profundo ensueño.

“Demoliendo Hoteles” el himno inconformista que impulsó la avalancha de cuerpos y la rueda “moshística” en donde obligadamente me uní a la celebración de regreso del Astro Argentino.

“¿Qué tal algo de Sui Géneris?” Nos pregunta descaradamente. “¡SI, ARRECHO!” La obvia respuesta masiva. Y los suaves arpegios acústicos preceden al unísono coro de la multitud que canta “Me echó de su cuarto gritándome: no tienes profesión”. Charly camina de un lado a otro rasgando la guitarra permitiéndonos continuar la canción, se detiene mirando hacia nosotros y sonríe complacido torciendo su bigote bicolor.

-¡Mira! – Te grito al oído- ¡Me ha sonreído!!! Y tú me abrazaste con infinita ternura, como quien abraza al niño que afirma haber visto las hadas salir por la ventana de su habitación.

Tantas canciones, tanta euforia y relajo. ¡Terminamos tan sudados que la ropa nos pesaba por la humedad! 

Salimos lentamente al frío de la madrugada que ya calaba en los huesos. El largo procesar por la Av. De Las Américas compartiendo risas y comentarios con quienes se volvían para preguntar: “¿Viste cómo le ha cambiado la voz?” “Y está gordito el ché”.

-Sigue siendo un Genio – dije con convicción- el mejor compositor de Sur América”. Y ellos asintieron en silencio enfundando las manos en sus bolsillos.

-¿Pasará un taxi a esta hora por aquí? - te pregunté apretando tu mano para no perderte.

- No lo sé, quizás – me dijiste – las calles están desiertas.

Y de pronto, un bus enorme se estaciona estruendosamente delante de la muchedumbre. El gran número 57 pintado detrás nos indica su rumbo, y corrimos junto a los demás para no perder un puesto en él. Iríamos al Sur, sin saber por qué.

La mayoría de quienes suben se aprietan en la parte delantera y te digo “Vamos hasta el fondo, nos bajaremos casi al último”.

La mitad del bus se llenó con la gente que salía del concierto, casi al final vemos a un hombre de edad sentado con un cigarrillo en la mano derecha, en la izquierda sostenía un vaso de licor. El humo exhalando de su boca velaba su rostro, pero pude distinguir el brillo de sus anteojos.

- ¡Oye! ¿Ese no es Charly? – te pregunté con conmoción.

- Sí – me respondiste – ¡Anda, dile algo!

Y nos sentamos detrás sin esperar invitación. Entonces le dije:

- Charly! ¿Qué haces en este bus? ¿A dónde vas?

- A ninguna parte boludo, ando perdido como todo el mundo – me dijo apurando su Whiskey con hielo.

- ¿Querés? – me pregunta pasándome una botella.

- Pero tomaré “de a pico” – respondí. Entonces tomé un trago muy fuerte empinando el codo y al instante nos presentamos los tres sin decir nuestros nombres, sólo con risas. Yo me reía por todo, lo hacía Charly y lo hacías tú. La luz de las farolas pasaba de prisa al pie de la ventana y el viento sacudía nuestros ya alborotados cabellos.

- ¿Acaso llevás una insignia de “Say No More” en el brazo? Sos el único al que le he visto una, pibe.

- Si – respondí orgulloso- ¡Me la hice justo para el concierto!

- ¿Estás loco, y por qué no la has llevado a diario para el colegio?

Volvimos a reír, y cada vez más fuerte por toda afirmación y comentario sin medida.

- ¿Son hermanos? – nos pregunta curiosamente.

- No, ¡Ella es mi novia!

- ¡Siempre nos dicen lo mismo! – protestaste riendo pero complacida por este incoherente pero grato encuentro.

- Charly – pregunté- ¿En tu país, qué etapa consideran más importante: Sui Géneris, La Fábrica de Hacer Pájaros, Serú Girán o tu carrera como solista?

- ¿Creés que todo eso importa? – Responde entre risas - Yo soy Charly, ¡Sin mí no habría nada de ello! ¡Apurá la botella que se me está secando la garganta de tanto reír!

Y bebimos una vez más a la salud del Rock N’ Roll y los raros acontecimientos que no parecen tener sentido.

- Por ti Charly – dije yo alzando mi bebida – ¡Y por nada en absoluto!

- ¡Por ustedes chicos! – Dijo él – ¡Porque nunca maduren abandonando el Rock!

Y una sincera sonrisa se dibujó en él, sus párpados caídos se cerraron luego de fatiga. Yo te miré y con una expresión me dijiste: “Déjalo ya, ha de estar cansado. Vamos a dormir nosotros también”. Y nos apretujamos en el duro asiento. Te abracé para que arrimaras tu cabeza en mi pecho mientras observaba el paisaje nocturno de las silenciosas calles.

El bus renqueaba sobre el irregular asfalto y todos a bordo cantaban a voz de cuello: “Pecado Mortal” y “No voy en tren….” de manera desafinada. De vez en cuando miraban hacia atrás en medio de la borracha fiesta sin notar quien viajaba en el interior del mismo bus que ellos.

Entonces esto me inquietó, no sé por qué. Y tuve que inclinarme hacia el asiento de adelante.

- Charly – le pregunté - ¿Por qué nadie se da cuenta de que estás aquí, de que estamos hablando?

- No lo sé, ché. Debe ser porque están más locos que tú y yo juntos. O porque a lo mejor tu eres el más loco por soñar todo esto.

Miré hacia la luz que se colaba por la ventana, y el alba trajo consigo la realidad de un nuevo día. 

Dalai – mi gorda gata negra- rascaba la puerta del cuarto pidiendo salir al baño para su orinar matutino.

Después de abrirle, conecté el iPod a la radio y busqué una canción. Estiré mis miembros con infinita pereza y tras rascarme los genitales me senté en la cama a esperar que el Inconsciente Colectivo despertara completamente dentro de mí. Los Dinosaurios en mi cabeza aún roncaban con fiereza y me acerqué a tu cuerpo dormido Hablando a tu Corazón.

La aurora entró a la habitación con todo su maldito resplandor cegándome y flotando cual Pasajera en Trance. Y cerré mis Ojos de Videotape deseando volver a dormir mientras susurraba quedamente:

Yo no quiero volverme tan loco, yo no quiero vestirme de rojo. Yo no quiero morir en el mundo hoy”.

domingo, 9 de enero de 2011

Xqué me Repugna el Dinero




Hubo un tiempo en que ninguna preocupación moraba mis pensamientos, y mi mayor necesidad era conseguir dinero de algún beneficiario para poder comprar el licor suficiente que alegrara mis días juveniles y me hiciera olvidar las penas adolescentes de aquella época. Entonces, el recibir un billete por medio del conocido “Retaque” callejero siempre me causaba una inmensa alegría. Hoy, el dinero me causa una honda repulsión, inevitablemente .

No voy a negar que el poder obtener un salario mensual que me permita cancelar deudas de servicios básicos, alimentación y transporte me causa satisfacción en cuanto a las necesidades diarias que requiero como individuo. Pero hay algo que me perturba el pensamiento de manera machacante, y es la extrema desesperación del hombre por obtener (de manera rápida y fácil preferiblemente) la mayor cantidad de dinero NO NECESARIO para mera satisfacción personal a nivel de la POSESIÓN / PROPIEDAD de algo superfluo, efímero y vano.
¿Qué harías con un millón de dólares? Con diez, con cien millones?
Sabes lo que haría yo? Comprar una casa, un coche y el resto lo destinaría al impulso y protección de una causa importante de cambio en nuestra sociedad. Todos tenemos una, o algunas. Yo destinaría mis fondos para el rescate y cuidado de animales desprotegidos. Cada quien tendría una causa con importantes razones.
Pero definitivamente no me haría más feliz el simple hecho de TENER más dinero que otra persona, o más dinero del necesario ó del que pueda o deba (moralmente) gastar.
Hay mucha gente sin embargo que basa la felicidad en la cantidad de posesiones que logan acumular y OSTENTAR ante los demás. Y entre dichas posesiones en muchos casos constan mujeres o incluso animales exóticos. ¿Con qué finalidad o propósito? No existe ninguno realmente!!
Las posesiones son valoradas más aún si son creaciones recientes y costosas como los mejores equipos/accesorios tecnológicos, autos e implementos y decoraciones no necesarias para los mismos, ropas, y en el caso de una posesión femenina: una costosa y exuberante operación de aumento de medidas siempre realza el ego (y autoconfianza/auto respeto, muy escaso) del hombre pudiente y exhibicionista. ¿Qué mejor manera de demostrar el poder adquisitivo? Ostentar las últimas y más caras vestimentas, el coche más “tuneado” o la mujer más “tuneada”! Por que incluso, en nuestro medio Guayaquileño, hemos optado por describir los atributos físicos de una chica como si fuesen las características de un auto! Mientras más voluptuosidad en la carrocería, más valorada! (Y disputada).

Podría afirmar que el culto al dinero es igual de grande, dañino y peligroso como cualquier adicción o fanatismo religioso. El adicto de la calle agrede para obtener más droga que consumir. El agente financiero oprime y abusa de cargos laborables que están monetariamente debajo de él, para lograr así un aumento en sus ingresos legales y/ó fraudulentos.
Y el mayor problema radica allí: Se llega incluso a cometer cualquier tipo de ilegalidad con el único propósito de incrementar ganancias no merecidas, no necesarias. El hombre no siente culpabilidad al realizar actos inmorales, crueles o inhumanos, abusando de sus semejantes, de la naturaleza y de la diversidad animal que nos rodea. Tomemos por ejemplo el tráfico de drogas a través de cuerpos humanos: Hace años leí el caso de una mujer que fue arrestada en un aeropuerto en Guayaquil por sospecha de tráfico, y se comprobó que llevaba no sólo el vientre lleno de cápsulas de látex llenas de droga, también en su vagina y en el ano se pudieron hallar más. Un total de 20 y 10 cápsulas respectivamente. Eso fue algo que me impresionó tanto, y me preguntaba constantemente: ¿Qué clase de persona utilizaría el cuerpo de una mujer en esa manera para beneficio monetario? Sin importar las consecuencias mortales de un inmenso derrame de droga en el interior de su cuerpo. Sólo abusando de los espacios en su anatomía para transportar la codiciada mercadería. 


Podemos citar muchos otros ejemplos, como el “entretenimiento” ó “deportes” en los cuales son usados diversidad de animales: Peleas de Gallos, Perros (caballos incluso en otros países) en donde 2 ejemplares se enfrentan a muerte, con la finalidad de generar ganancias a quienes apuestan, insensibles al dolor y la sangre.
La carreras de caballos, perros, avestruces, camellos y demás “competencias” de resistencia animal (no olvidemos las corridas de Toros) son sólo más muestras de cómo la codicia humana utiliza cualquier medio para obtener mayores cantidades de dinero de manera fácil, rápida y sin considerar el peligro y daño en individuos humanos y no humanos convertidos en unidades de productividad económica. La Industria lechera, de carne, en donde la utilización de hormonas para producir cada vez más mayor producción, atrofian severamente al animal utilizado como fuente de recurso. A mayor demanda, se incrementan más los métodos de masificación productiva abusando de la vida merecedora de libertad.

La explotación humana por el hombre es igual de macabra. En la Tierra aumenta a diario el mercado de personas, esclavos ilegales, trabajadores infantiles, venta de mujeres, prostitución forzada (en la cual una mujer es obligada a sostener relaciones sexuales hasta con 20 individuos o más al día). En todos estos casos la salubridad, seguro de vida y respeto hacia la persona que produce las ganancias, es inexistente. Ni hablar de un salario equitativo. En países como en la India (cuna del “renacer espiritual” para cierta gente), cuando un esclavo/a fallece, si mantenía deudas económicas con su empleador, su vástago es obligado a trabajar por él hasta completar el pago de esa deuda, y así sucesivamente de una generación a otra. Un sistema de seguridad en cuanto a mano de obra barata inagotable para cualquier regente ó propietario de fábricas.

Mientras exista clientela inescrupulosa, nunca faltará proveedores de toda clase de productos, servicios y entretenimiento creado a partir del abuso, crueldad y tortura. Todo en el nombre del DINERO.
Centrándonos en un área comercial legal y aceptada en nuestra sociedad, permíteme relatar una experiencia personal:
Trabajo desde hace 4 años en una tienda de Apple en un Centro Comercial de Guayaquil. Y puedo asegurar que cada víspera de Navidad se convierte en el mayor centro de masivo despilfarro de dinero. Mientras se acerca el supuesto cumpleaños de Jesús de Nazareth, aumenta el comercio y las frívolas adquisiciones de presentes navideños. En el Centro Comercial jamás he sentido aquello que llaman “El Espíritu Navideño”, no sé que significa ó que se supone que representa. Las vitrinas de las tiendas se engalanan con adornos de Santa Claus y renos. Los pasillos son recorridos por una cantidad de personajes “navideños” como duendes, juguetes ambulantes, payasos y el propio obeso de barbas blancas vestido de pijamas rojas. Es muy raro hallar en algún establecimiento una imagen del nacimiento de Jesús a quien dicen recordar en esta época.
En una tienda de tecnología como en la que yo trabajo, todos los visitantes desean adquirir el último juguete caro, el de mayor capacidad, el que más funciones tenga. Las computadoras portátiles son bastantes pedidas en esta época.
Recuerdo la 1ª vez que recibí mil dólares en efectivo (pago de un computador) en mi mano y tuve que contarlos. Fue una extraña sensación de regocijo. Ahora me es tan común ver cómo en la víspera de navidad sobre todo, tanta cantidad de dinero es gastada en cosas que representen el afecto en la Navidad.
Miles de dólares a diario salen de las carteras de los compradores e ingresan a las arcas de la empresa que provee. Miles de dólares que compran la felicidad en la Navidad pasan por mis manos de manera repulsiva.
Compran lo que apenas se necesita, lo que apenas perdura pero lamentablemente es lo que más se llegará apreciar. Por que un computador siempre será mejor recibido que un lote de libros en estos días.
El observar tal despliegue de gastos inútiles mientras hay quienes literalmente matan y/ó permiten matar para poder gastar, y los hay quienes nunca pueden hacerlo por falta de empleo u oportunidades, me ha llevado a sentir tanto repudio por el mismo dinero y lo que representa: aquel maldito poder que ejerce de una persona sobre otra, de una entidad sobre el ciudadano, de una legislación sobre un pueblo y en el peor caso, en la capacidad de reconocer y juzgar nuestros propios actos como individuo, aún sabiendo que están mal.

Sé que no puedo cambiar la percepción de la gente con estas palabras, pero intento compartir un pensamiento importante a través de estas líneas.
Y a la comunidad consumista que visita el centro comercial en busca de la felicidad perdida, les recuerdo que si un día ven caer a sus pies algún billete como el que ilustra esta nota, espero tomen en cuenta el mensaje escrito en él. Y si no les es posible utilizarlo en transacción monetaria alguna (por su obvia alteración), consideraré que una parte de mi pensamiento se ha quedado con ustedes.